
He intentado recabar entre los regionalistas de Torrelavega las virtudes políticas de la concejala recientemente dimitida en el ayuntamiento de Torrelavega. He desistido ante lo estéril del intento.
El caso es que su dimisión no ha pasado desapercibida, como en otros casos de políticos y gestores locales, ni se ha convertido en carne de página treinta en los periódicos, ni siquiera su marcha ha sido silenciada tras su fútil paso por el mundo de las artes democráticas. Este caso ha sido distinto, en todas sus vertientes, y aun no se porque.
El caso es que su dimisión no ha pasado desapercibida, como en otros casos de políticos y gestores locales, ni se ha convertido en carne de página treinta en los periódicos, ni siquiera su marcha ha sido silenciada tras su fútil paso por el mundo de las artes democráticas. Este caso ha sido distinto, en todas sus vertientes, y aun no se porque.