La vida es
un instante breve, una nube delicada que nuestro corazón evita que caiga al
suelo, y que nuestro ánimo soporta en un precario equilibrio. Hasta que un
soplo de viento, un vendaval de ira sacude el aire y lo derriba. A veces el
aire es una perturbación que ni nuestra mente es capaz de anticipar. A veces es
la mente humana, la desazón del alma de quien no la tiene la que mueve el aire,
sacude nuestros cuerpos y derriba nuestras vidas.
