Bello es el litoral cántabro, para quien encuentra en la mar y el verde que la envuelve, la felicidad y el paraíso en tierra. Tanta esencia, al menos, tiene el asturiano. Somos muchos los que cuando el mono de salitre nos vuelve inquietos arribamos a playas como Xivares, en Carreño, buscando esa humedad que te inunda los pulmones y te arroja al mar, sumiéndote en un estado de felicidad plena. Sobre la finísima arena blanca de Xivares, entre sus corrientes agrestes, y bajos sus olas sedosas, muchos hemos conocido manos y labios amigos que nos han hecho fundirnos con la naturaleza, sentirnos como llampares en un pedrero, centollos en una cetárea, seres amados envueltos en pasión.