El 16 de marzo de 1968, el sol se alzaba sobre la aldea de My Lai, en la provincia de Quang Ngai, Vietnam del Sur. Era un día aparentemente común en medio de una guerra sangrienta y caótica. Para los aldeanos, la vida seguía entre arrozales, animales de granja y la esperanza de sobrevivir una jornada más. Pero esa mañana, la muerte llegó vestida de uniforme estadounidense.














