Junto al piloto Dani Sordo, Álvaro en una entrevista para su emisora de radio. Alto, fuerte, moreno, de gesto generosamente amable y de ojos brillantes, de ese brillo que nos da a todos la vida cuando tenemos una ilusión desbordada. Así es Álvaro, o al menos así lo vemos los que lo hacemos con cierta distancia. En mi caso la que da dos graderios o una pantalla de ordenador. En los campos de sport, el feudo del Racing de Santander, es famoso. Un chaval de poco más de 16 que con teléfono, cámara y pinganillo retransmite o graba crónicas de partidos en vivo, ante la incredulidad de parte del respetable, que desconcertado suele preguntar a cualquier vecino, “¿Quien es este?”. “el es chaval de radio Tanos”. “Ah”.









