lunes, 26 de noviembre de 2012

Diccionario. Monarquía absoluta


La monarquía es una forma de estado en la que la jefatura del estado es ejercida por una persona (el rey) de forma personal, vitalicea y, en muchas ocasiones, hereditaria. Según el caso, ese rey (jefe de estado) puede ejercer un poder limitado o absoluto, concentrando todo el poder. Incluso puede ostentar solo funciones representativas, sin poder. Vamos a definir el caso en que el poder sea absoluto, término al que hacen referencia textos como “El Manifiesto de los Persas”.
La monarquía absoluta es un régimen monárquico en la que el poder es ejercido por un soberano que se considera libre de controles y condicionamientos por parte de instancias políticas y representativas superiores o inferiores. El absolutismo se estructuraba en tomo a un monarca libre de vínculos legales", soberano por la gracia de Dios y su representante en la tierra, de ahí el indisoluble vínculo entre la iglesia y la monarquía (teoría del trono y el altar).
La soberanía, indivisible e inalienable, se ejercía sobre el conjunto de los súbditos, a los que no estaba permitido poner límites a la autoridad del rey (de ahí que en el siglo XVIII las cortes no se reuniesen). Este tipo de estado se inició en España en el siglo XVI, con el gobierno de los austrias mayores. Se modificó ligeramente con los primeros borbónes (despotismo ilustrado). Tras la crisis del Antiguo Régimen, y el breve periodo de las Cortes de Cádiz, fue reinstaurado por Fernando VII, en el marco del periodo europeo de la Restauración. Enese contexto aparece en el texto del Manifiesto de los Persas.
Junto a la concentración de todos los poderes del estado y el concepto paternalista de la autoridad (cuidar del pueblo como un padre), un aspecto relevante, muy visible en el texto de la constitución de Cádiz es que el poder del rey está por encima de las leyes. Como dice el texto el monarca absoluto considera su reino como un patrimonio de la Corona, obtenido por derecho de conquista y transmitido por herencia.
En ese documento se plantea, sin embargo, una doble manera de interpretar el concepto. Para la nobleza el absolutismo contaba con ciertas limitaciones, la ley de Dios y las costumbres y tradiciones del reino, entre las que se encontraba el respeto a los privilegios, estamentales y territoriales, con los que debía contar el Rey. Para este, sin embargo, el poder del rey era ilimitado y solo da cuentas a Dios, en la tradición del despotismo ilustrado del siglo XVIII. Para los primeros, esto no era absolutismo, sino despotismo, tiranía.


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