En los viejos bancos de la pequeña escuela de Zarautz, o en las excursiones a Elkano o a Zizurkil, entre fábricas, o en las lindes de caseríos, Koro Errandonea fue la primera maestra de mi amiga Aintze Zaratagabaster.
“Hola bajitos, que sois?”. “Euskaldunes”. “¿Dónde esta vuestra casa?”. “En España”. “¿Quiénes son los malos?”. “los de las pistolas”. ¿Simplista verdad?. Pero real. Era la oración de la mañana en aquella escuela de primaria. Un latiguillo matinal, a modo de educación para la ciudadanía, que adoctrinó a decenas de escolares, en un mensaje sencillo.














