Estos días resulta muy complicado opinar y debatir, un ejercicio muy sano en toda democracia que se precie. Un vistazo a las redes estos días, a cuenta de las opiniones sobre la tragedia de Urda y la necesidad o no de la dimisión de Puente nos hace ver la tendencia al fanatismo, en lugar de a la verdad, de muchos españoles, en este país envenenado en el que vivimos.