El tesoro de Villena es uno de los elementos patrimoniales más importantes y valiosos de nuestro país. Y ha sido robado. Encontrado en Alicante, en una vasija, en una rambla, fue datado y valorado por el arqueólogo José María Soler García en 1963. Desde entonces , con alguna excepción, ha estado en el Museo Municipal de Villena, ajeno a la sociedad que hoy se escandaliza y fuera de los circuitos de divulgación accesibles al gran público, incluidos los programas educativos.
Fechado en el segundo y tercer milenio antes de Cristo, se compone de más de 50 piezas de oro, plata, ámbar y hierro tales como botellas, cuencos, brazaletes o coceletes, en un ajuar de la época del Bronce tardío (como el ajuar real de Micenas) que es único en Península por estar realizado con materiales de un meteorito.
Hace tiempo nos reímos de los franceses por sus miseras medidas de seguridad mostradas en el robo del Louvre . Ahora nos toca reflexionar sobre cómo un tesoro tan excepcional estaba en un museo municipal, sin personal de seguridad y solo al cuidado de unas cámaras de videovigilancia. No es el único tesoro disperso por España al albur de quien quiera robarlo, confundiendo la descentralización de la cultura con algo tan español como la desidia y la infravaloración de eso que tan poco valoramos como es nuestra identidad. Y es que estamos ante el tercer robo en cuatro meses de elementos de nuestro patrimonio. Para pensar.

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