
Resulta desconcertante como en una sociedad tan urbana, cosmopolita y tecnificada como la nuestra, aquello que es el bien más básico, y cuya administración debiera estar ya muy perfeccionada, la tierra, se esta convirtiendo, a marchas forzadas, en el mayor problema de nuestra sociedad, y me refiero a Cantabria.
Llevamos un largo periodo de tiempo asistiendo impasibles a un autentico terremoto legal y político, que esta poniendo en cuestión la propiedad de la tierra, la seguridad jurídica de nuestra economía y nuestra sociedad y el exigible equilibrio entre los derechos privativos de las personas y aquellos que por ser públicos, esto es comunes, deben predominar, pero manteniendo un necesario respeto.
Llevamos un largo periodo de tiempo asistiendo impasibles a un autentico terremoto legal y político, que esta poniendo en cuestión la propiedad de la tierra, la seguridad jurídica de nuestra economía y nuestra sociedad y el exigible equilibrio entre los derechos privativos de las personas y aquellos que por ser públicos, esto es comunes, deben predominar, pero manteniendo un necesario respeto.












