
Cada vez refresca más temprano. Es lo suyo. Pero eso no nos hace recular a los amantes del mar, que quedan pocas tardes de ola antes de afrontar el crudo invierno, con sus vientos, sus lluvias y sus clases. Este sábado tocaba Pechón. Una gran tarde tras el amago de nubes de la mañana. Volvíamos a casa a eso de las siete cuando Miguel nos propuso un alto en Torrelavega. Tiene mala fama la ciudad. Contaminada, tediosa, y esas cosas. Yo, seré rara, pero pese a ello la encuentro su encanto. El caso es que acudimos a la zona de ambiente a tomar unas cañas y algo sólido, que remar agota. Una zona de pubs, mesones y bares que arranca de un peculiar lugar al que llama el común, la Plaza Roja.













