Ayer me emocioné. En la calle, rodeada de gente feliz, orgullosa de pertenecer a una sociedad que de forma colectiva había alcanzado un pequeño éxito, un éxito común, algo que nos unía. Yo miraba a mi alrededor y veía a gente tan diversa, y tan unida por algo común, que sentí una gran emoción. Si, ya se, es solo un juego, 22 chavales corriendo en pantalón corto, pegándole patadas a una pelota. Y si, la victoria de ayer de España no cambiará mi vida, no acabaré mis estudios gracias a ellos, ni comeré mejor, ni hará que mi vecino envejecido cobre por fin la dependencia, ni arreglará los baches en mi calle, ni que devuelva el dinero quién nos lo ha robado, ni que se reduzca la lista de espera de mi madre en la seguridad social.
Pero estoy feliz. En medio de tanta desgracia, del auge de
la ultraderecha, de los trenes parados en mitad de un páramo, de apagones,
pandemias y volcanes, en medio de corruptelas y estafas colectivas, un hombre,
Luis de la Fuente, y sus 26 chaveles nos da una lección de vida. Más allá del
fútbol, este hombre entrado en años nos enseña que, con trabajo, talento,
trabajo en equipo, sacrificio, inclusión y respeto por el compatriota, sea de
donde sea, podemos llegar a ser un gran país. Pero ¿Qué es ser un gran país? No
es tener un nombre reconocible, ni unos símbolos majestuosos, ni un pasado heroico.
Seremos un gran país si nuestra gente, toda, vive mejor, es feliz, puede
construir en libertad su futuro, vivir su vida dignamente, criar a sus hijos y
sentirse orgulloso de formar parte de una identidad colectiva.
Nuestros políticos, y siento decirlo, nos enseñan cada día a
odiar, a excluir, a enfrentarnos entre nosotros, a sentirnos avergonzados de
vivir en una sociedad con tantas carencias. Luís no está enseñando a vivir de
nuestro esfuerzo, que el trabajo tiene recompensa, pero cuando trabajamos
unidos, somos honrados, somos respetuosos, creemos en el colectivo y volcamos
todo nuestro talento en una idea colectiva. Como dijo el gran Luis Aragonés: “ganar,
ganar y ganar, y después volver a ganar”.
Hoy, como muchos días, me siento avergonzada de quienes nos
dirigen y de quienes pretenden hacerlo. Pero a la vez me siento feliz e
ilusionada porque en mi país hay gente como Luis, Cucu, Pedro, Aymeric, Pau,
Mikel, Lamine, Unai, Fabián, Dani, Rodrigo … Y también de Concha, Bruno, Paco,
Ibrahim, Nagore, Nelson, Ildefonso ….
No se que pasará el domingo, pero anoche aprendí que somos
un gran país. Un país lleno de brillantez y gente honesta y respetuosa que
quiere pertenecer a él y crear un proyecto común que nos haga a todos y cada
uno más felices, más libres, más prósperos, más solidarios. Más españoles.


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