martes, 12 de noviembre de 2019

Tarde




Siempre llego tarde. Mi vida y mis intenciones siempre llegan un segundo tarde, cuando ya no valen nada. Cada vez que intento cruzar la calle unos segundos me detienen. Pocos, pero muchas veces. Pocos, pero juntos tantos como los que hubiera precisado para serviros. Pocos, pero tantos como hubiesen sido necesarios para evitar estar tan lejos. Tan pocos que pasan desapercibidos en nuestras vidas. Tantos que, aunque no lo sepamos, van diluyendo el tiempo, desperdiciando lo que deberían haber sido nuestras vidas.
Hoy, quieto en la calle, viendo el devenir de las luces, he pensado en vosotros, y en ese tiempo que hemos perdido, esperando en una acera, viendo como cambian las luces, en lugar de encender vuestras vidas.

No hay comentarios:

Comparte en las Redes

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...