viernes, 1 de noviembre de 2019

No es solo Greta



Caprichos del destino, o de los medios de comunicación, la adolescente sueca Greta Thunberg se ha convertido en todo un símbolo de la lucha contra la degradación del planeta. Con su iracundo verbo y su silueta repleta de hieratismo nórdico Greta parece representar la energía y la determinación de una generación de jóvenes que han pasado de la preocupación de padres a declarar, con toda razón, el estado de emergencia climático.


Una lucha contra un desastre que saben afectará principalmente a su generación. Una lucha que va más allá de la defensa de medio ambiente y entra el campo de nuestro sistema de vida,  de nuestra cultura, economía y polaca, causantes últimos de esta crítica situación.

Sin duda Greta ha ayudado a sacudir conciencias, desde aquel septiembre de 2018, cuando esta adolescente decidió faltar a su colegio para manifestarse (ella sola) contra el cambio climático en las puertas del Parlamento de Estocolmo. Lo que parecía en principio una nadería convocada por los CDR´s se acabo convirtiendo en una queja semanal que acabaría dando a luz al movimiento “Youth for Climate”. Un movimiento mundial que participa en foros internacionales contra el cambio climático, como la Semana Mundial por el Clima.

Pero Greta no está sola. Nunca lo ha estado. En sus mismas fechas o con poca posterioridad muchos jóvenes de todo el mundo han venido luchando, aunque con menos fortuna mediática, contra la degradación del medio marino, el exceso de uso de plásticos, la agricultura intensiva o las emisiones de efecto invernadero, o contra todo a la vez. Y lo han hecho en sus colegios, en sus ciudades, en sus naciones y hasta en la ONU, sacando los colores a los políticos que debiendo tomar iniciativas, solo toman café, y no del ecológico.

Más conocida es Anuna de Wever, de 17 años, quien tras oír los alegatos de Greta convocó la primera protesta adolescente en Bélgica, una huelga escolar que nació en su localidad de Mortsel. El ejemplo cundió y hoy los jueves belgas son de protesta, el parlamento debate su agenda y los partidos la incluyen en sus soflamas electorales.

Anuna no se ha conformado con eso. Da conferencias, organiza talleres y hacer oír su voz en foros políticos y científicos.

De origen latino, Alexandria Villaseñor es una joven estadounidense que con 14 años fundó la organización ‘Earth Uprising’, que ha aglutinado a muchos movimientos por el clima de todo el mundo exigiendo medidas que salven a su generación. Su movimiento ha dado lugar al Consejo Mundial de la Juventud, nacido para conectar a jóvenes de todo el mundo.

Otra de esas heroínas es la española de 19 años Patricia Ramos, que lleva cuatro años como activista en “Plan Internacional de Madrid”. Patricia es ya conocida en foros como la asamblea de Madrid o el Congreso de los diputados donde ha exigido medidas con una cambio climático que afecta sobretodo a las niñas y las mujeres, un colectivo especialmente afectado por el cambio climático. Su lucha la ha llevado, junto a Greta y 498 jóvenes más a la primera Cumbre Climática de las Naciones Unidas en Nueva York.

Pero España no acaba en Patricia, de la que antes os hablaba. Tres jóvenes estudiantes del doble grado de Ciencias Ambientales y Biología en la Universidad de Gerona han tomado nota de todos esos jóvenes que luchan a lo largo y ancho del planeta y han sido los convocantes de la primera huelga climática en España. Son Roger Pallàs, Lucas Barrero y Ander Congil (representante español del Consejo Mundial de la Juventud, promovido por la organización “Earth Uprising”).

Otro ejemplo de jóvenes comprometidos es Hugo Abad, fundador de “Juventud por el Clima de Tomelloso” , pionero en España de la lucha desde el ámbito rural.


Todos ellos nos hablan de muchos, de algo más una llamativa y pasajera protesta adolescente. Es el inicio de un cambio. Es la llegada de una revolución.

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